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“Algo está podrido en Puerto Rico”: El sombrío futuro de los Derechos Humanos en la Isla

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Cuarentena

El diccionario define la cuarentena como la acción de aislar o apartar a personas o animales durante un período determinado de tiempo, para evitar  así el riesgo de que se extienda una enfermedad contagiosa. De esta forma se minimiza el riesgo de infecciones de gérmenes contagiosos entre las masas y se frena su esparcimiento para prevenir potenciales epidemias o pandemias. La cuarentena es un arma fundamental de la sociedad cuando existen enfermedades catastróficas que se propagan en las  poblaciones. Por ejemplo, en el Siglo XIV, Inglaterra utilizó esta medida para intentar combatir la pandemia feroz que arrasaba el continente Europeo. Esta enfermedad se conoció como la Peste Negra, la cual  se caracterizaba por la formación de grandes ronchas oscuras en todo el cuerpo. Esta  peste cobró la vida de una tercera parte de la población de Europa. Debido a su rápida  propagación y su carácter mortífero,  el Gobierno se vio obligado a tomar medidas drásticas. Por decreto del Rey, cuando se sospechaba o se notaban síntomas en personas individuales o familias enteras, sus hogares se sellaban con sus miembros adentro para aislar a estas personas de la población general. Para asegurar que se obedeciera la cuarentena, estacionaban soldados afuera de la residencia, prohibiéndole la entrada y salida a todos, salvo el personal médico especializado. Estas medidas buscaban proteger al pueblo de los peligros mortales de la infección.

Sin embargo, los ingleses del Siglo XIV nunca imaginaron que estas medidas resultaran bastante ineficientes, ya que –desde el principio– el enemigo real andaba libre por las ciudades. Para esta época, Inglaterra se caracterizaba por su pobre higiene y considerable suciedad. Estas condiciones se convirtieron en un paraíso terrenal para la proliferación de las ratas.  Así, las ratas negras o rattus rattus –que esparcían la infección a través de las pulgas que cargaban–comenzaron a propagar la peste de manera acelerada. ¿Por qué es importante mencionar un poco de historia de salubridad? Porque hoy día en Puerto Rico observamos la misma tendencia. En Puerto Rico se está esparciendo entre las masas, una pandemia por  “roedores burocráticos” que andan vestidos de etiqueta. Y aunque el grado de su infección no tiene síntomas fisiológicos, está creando inmensos malestares tanto políticos como sociales. Las ratas políticas, o rattus politicus, de la administración de Luis Fortuño son una especie particular de roedor que lleva innato un germen sádico y opresivo que difunden a través de sus legislaciones. Son causantes de una peste organizada, que al continuar propagándose, atenta de forma profunda contra los derechos fundamentales del pueblo puertorriqueño. Al igual que sucedió con los alcantarillados y las cunetas antihigiénicas por las cuales se propagó la peste bubónica del Siglo XIV, el Capitolio y la Fortaleza sirven de cuna y nido para semejantes sabandijas. Estos nidos de ratas burocráticas, conocidas por un mandato moralmente “contaminado”, han generado una pandemia de injusticia general. Debido a los síntomas atropelladores de la misma, cada día peligran más las libertades y protecciones constitucionales del pueblo según fueron plasmadas en la Carta de Derechos puertorriqueña.

por Yamil Corvalán

Un ejemplo de esta enfermiza modalidad se puede observar en la Universidad de Puerto Rico, más bien, en las movidas de carácter inconstitucional que ha utilizado el gobierno para intentar debilitar la Huelga Estudiantil. Como los antiguos reyes europeos, la administración gubernamental ha recurrido a mantener una cantidad enorme de policías uniformados alrededor de los portones para asegurar que se respete la “cuarentena” a la cual han sometido al estudiantado. Después de todo, desde el inicio han querido proyectar el movimiento estudiantil como una especie de “enfermedad”.  De esta forma el gobierno se asegura de que nadie se contagie con sus “gérmenes”. Esta acción ha motivado que reine  una especie de convivencia intranquila entre los huelguistas dentro del recinto y los policías estacionados a sus alrededores. Incomoda, sin duda, pero al principio fue manejable. Sin embargo, luego del 13 de mayo, la presencia de los policías tomó un carácter represivo más desmedido. Favorecida por la Administración Universitaria, se celebró una Asamblea General de Estudiantes en el Centro de Convenciones de Puerto Rico donde asistieron más de 2,000 personas. El evento fue altamente publicitado a través de la televisión, radio y otros medios comunicativos, por los estudiantes al igual que la Administración Universitaria, quien alquiló las facilidades para el magno evento. En la Asamblea se discutieron ambos puntos de vista –los puntos en contra y aquellos a favor de la Huelga– pero, en una votación final y por “mayoría evidente”, se ratificó la decisión de continuar la Huelga hasta lograr las negociaciones deseadas con la Junta de Síndicos. Tanto la Administración Universitaria como el Gobierno,  apostaron todas sus fichas a que la fabricación opositora de la supuesta “mayoría silente” se llevaría el triunfo. No resultó según sus expectativas y se quedaron sin palabras. Al encontrarse en una situación desventajosa, el rattus politicus –por la naturaleza nebulosa de su especie– decidió favorecer el juego sucio para nivelar las condiciones.

A  raíz de esta decisión, la estrategia de aislamiento por parte de la policía –rodear el recinto– tomó un carácter más pungitivo. El 14 de mayo, al Juez Superior José Negrón Fernández lo picó la “pulga de la injusticia”, y aprobó un interdicto que, entre sus órdenes principales, dictaba: “No ha lugar a la orden solicitada para que se permita proveer agua y alimentos a los estudiantes que están dentro del Recinto”. Conforme a esta decisión, el acto de brindarles  provisiones necesarias a los manifestantes dentro de la universidad, sería considerado ilegal. ¿Sin embargo, sería bastante inocente pensar que un padre o madre dejaría morir de hambre a su cría, no? Por supuesto que sí. Los buenos padres dan la vida por sus hijos si tienen que hacerlo. Son personas moralmente firmes y emocionalmente atadas al bienestar de sus hijos. No obstante, los policías reafirmaron la decisión por más inhumana que fuera. Al día siguiente del interdicto y, para demostrar que violar el mismo conllevaría consecuencias claras, seleccionaron a uno de los padres, el Sr. Luis Torres. El Sr. Torres fue agredido por policías, lo arrojaron al suelo y  le golpearon contra un carro por intentar llevarle comida a su hijo. Existe una evidente prioridad de utilizar la fuerza violenta para lograr estos fines. Sin embargo, es cuestionable si esta ley que al presente implementan estos policías y que fue ratificada por este juez, contraviene los principios establecidos en la Carta Magna.

Yamil Corvalán
por Yamil Corvalán

El Artículo 2 de la Carta de Derechos de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico establece una serie de derechos fundamentales que el Estado tiene que reconocerle y respetarle al pueblo puertorriqueño. La Carta Magna se vuelve la pegatina fundamental de nuestra sociedad, al buscar el bienestar cívico y especificar las libertades primordiales de cada  ciudadano. Sin embargo, al ignorarse estas instrucciones fundamentales, lo que reina es la injusticia y el trastorno de lo que se puede considerar formalmente el ejercicio de la libertad a través del gozo del derecho. Lamentablemente, el Gobierno actual ha optado por caminar este sombrío segundo trecho.

Examinemos las secciones de la Carta Magna que han violado con las estrategias negativas del Gobierno y la Administración Universitaria. La Sección 6 discute la Libertad de organización: “Las personas podrán asociarse y organizarse libremente para cualquier fin lícito, salvo en organizaciones militares o cuasi militares.” El movimiento estudiantil y los distintos simpatizantes del mismo –que han prestado su voz para apoyar la causa– han utilizado la protesta pacífica como su herramienta principal de protesta. Han manifestado sus peticiones a través de piquetes, conciertos, marchas, “performances” y todo tipo de medios no conflictivos. Sin embargo, la presencia de la Fuerza de Choque en las áreas adyacentes al recinto busca disuadir esta meta.

Detallemos brevemente la función principal de la Fuerza de Choque. En la Resolución del Senado # 1060 del 10 de marzo del 2010, la Senadora Burgos Andújar señala el propósito de La División de Operaciones Tácticas o “Fuerza de Choque” de la Policía de Puerto Rico e indica y, citamos: “Tiene[n] la responsabilidad de atender situaciones donde, por la naturaleza de las circunstancias envueltas, requieran del apoyo de un personal competente y especialmente adiestrado para manejar situaciones con gran potencial riesgo o crisis, tales como: motines, huelgas, disturbios, entre otros.” El movimiento estudiantil ha optado por utilizar medios pacíficos para vociferar sus exigencias. Al comprender este punto, es cuestionable la presencia de una división designada para atender situaciones radicales o violentas. Se torna más preocupante aún cuando se observa que  los últimos “disturbios” fueron en realidad causados por la policía.

El 9 de mayo hubo un altercado entre la Fuerza de Choque y estudiantes protestantes en el portón localizado en la Ave. Jesús T. Piñeiro, donde resultaron heridos aproximadamente 20 estudiantes que piqueteaban y la periodista Mayra Acevedo. La versión digital del periódico El Nuevo Día de ese día señala que el grupo de huelguistas frente a los portones intentaba disuadir a los que entraban al Recinto, “pero sin contacto físico”. Optaron por disuadirlos para que no entraran al Recinto gritando “solidaridad” y llamándoles “rompehuelgas”. Aun así, sin previo aviso, se activaron los agentes de Operaciones Tácticas, quienes agredieron a los manifestantes pacíficos y cruzaron la línea de piquete sin orden definida ni motivo evidente. Al preguntársele al Coronel Leovigildo Vázquez, Superintendente Auxiliar de Operaciones de Campo de la Policía, la razón de tanta hostilidad, éste contesto: “No sé cuál fue el incidente que causó que entraran”. Al parecer, parte de los síntomas de la picada de una “pulga de injusticia” es la pérdida selectiva de la memoria.  Pero el estudiantado tenía muy clara la razón de dicho ataque. El incidente claramente fue orquestado para incitar a los huelguistas a responder bélicamente y lograr que se perdiera todo el esfuerzo invertido. Al fabricar un “motín”, la Fuerza de Choque tendría el pretexto necesario para justificar su presencia, que hasta el momento ha sido utilizada para amedrentar e intimidar a potenciales simpatizantes de la causa. Se hace un poco difícil atraer el apoyo a una causa cuando se nota la presencia de  ‘gorilas’ entrenados para atacar manifestantes desarmados sin el más mínimo consentimiento. Es importante notar que, mientras estos gorilas yacen apostados frente a estudiantes pacíficos en el recinto de Río Piedras, los criminales han aprovechado la falta de vigilancia de éstos para inflar las estadísticas de crímenes en la Isla. Durante tiempos de crisis se ha distinguido el que “vela la güira” para sacar provecho y ventaja de las delicadas circunstancias. Es de conocimiento general entre los puertorriqueños que los maleantes están “haciendo fiesta” en todo Puerto Rico mientras los supuestos proveedores de la ley y el orden están apostados en el recinto y ganan salario doble por “no hacer” su trabajo. Strike uno, Gobierno.

Limpieza en las calles de Sydney durante la plaga bubónica

Otra parte importante de la Constitución Puertorriqueña que han decidido omitir los rattus politicus es la protección contra potenciales situaciones de tortura o maltrato intencional. Este derecho está establecido en la Sección 12 y el mismo lee: “No se impondrán castigos crueles e inusitados.” Desde el 14 de mayo, se ha intentado engavetar uno de los Derechos más importantes del documento. La violación más atroz de la misma ocurrió cuando se aprobó el interdicto del Juez Negrón Fernández. Sin embargo, el Gobierno decidió aumentar la barbarie aun más cuando intentaron cortar los servicios de agua potable y electricidad dentro del Recinto. El fin es muy claro. Al eliminar las fuentes de recursos necesarios a la vida humana dentro de la Universidad, el Gobierno ha creado una situación desesperante para los manifestantes. Al no poder derrotar el movimiento de manera legítima, recurrieron a tácticas sucias e ilícitas. De esta forma, buscan causarles hambruna y sed a los estudiantes, bajar sus energías y obligarlos a salir. Sin mencionar el potencial riesgo de enfermedades que podría causarles el no contar con agua potable y limpia, por las condiciones antigénicas. Su propósito es  obligarlos a abandonar una causa que fue ratificada democráticamente al utilizar técnicas abiertamente inconstitucionales. ¿Qué se puede esperar de una pandilla de ratas? Definitivamente, strike dos, Gobierno.

Se debe añadir que los derechos contenidos en la Carta Magna Puertorriqueña se encuentran  establecidos además en la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Es muy importante mencionar este documento ya que tiene un contexto mucho más abarcador al tratar de asegurar estos derechos humanos a nivel global. Esta Declaración, creada el 1948, estableció unos principios básicos que deben implementar las naciones modernas para que se respeten los derechos humanos de sus habitantes. Al reconocer la libre organización como una libertad fundamental que fomenta la democracia y previene la tiranía, se incluyó el Artículo 20 que lee: “Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y asociación pacífica”. Adicional a eso, el Artículo 5 de la misma establece: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.” Pero, otro derecho fundamental que señala la Declaración y el cual fue abiertamente violado el 14 de mayo, fue el respeto a la vivienda de las personas. El Artículo 25 establece lo siguiente: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda…”.

Otro síntoma de la injustica crónica, para bien o para mal, es la tendencia compulsiva a favorecer los extremos. Lógicamente cuando la Administración notó que las injusticias perpetuadas eran muy limitadas, decidió aspirar a conseguir más inmoralidad. Es en este extremo, ordenaron a desalojar de manera forzosa a los estudiantes de la Residencia Universitaria dentro del recinto riopiedrense, añadiendo otra táctica sucia a su popurrí de actividad ilícita. Sin notificación previa, varios estudiantes fueron puestos “de patitas” en la calle, sin proveerles vivienda ni hospedaje alterno en el proceso. Cuando se desahucian personas en el tribunal, el propio juez ordena la comparecencia del Departamento de Vivienda y Familia al momento del lanzamiento (desalojo). La estudiante de Ciencias Sociales, Natyanel Méndez,  indicó que les anunciaron a los residentes que cortarían los servicios de agua y electricidad del complejo de viviendas, por lo cual debían desalojar los predios antes de la 1 p.m. Más aún, amenazaron a los residentes con que entrarían los agentes de Operaciones Tácticas y “se iban a llevar a quien fuera y les iban a volar la cabeza”. Como si una amenaza no fuera suficiente,  se les informó –por conducto del Decano de Vivienda de la Universidad– que si no entregaban las llaves de sus respectivas residencias, no tendrían vivienda para el año siguiente, según señaló un estudiante en un video emitido a través de la versión digital del periódico El Nuevo Día. No se debe olvidar que muchos de estos estudiantes residen en la Isla e incluso existe un gran número de estudiantes residentes de otros países. Muchos no tienen familias en Puerto Rico que puedan acogerlos y quedan a  la merced de la bondad de la gente en la calle. Cada día se hace más aparente que nos encontramos ante un gobierno que luce estas violaciones de derechos como medallas de honor. Como dice la célebre campaña publicitaria: ¿Qué nos pasa Puerto Rico?

Bueno, claramente esta última debe contar como el tercer y strike final de la presente Administración. Las palabras célebres del personaje Hamlet, “Algo huele podrido en Dinamarca”, adaptadas aquí para la presente situación puertorriqueña, rara vez ha hecho tanto sentido. Claramente hay algo podrido: el aparato gubernamental en su totalidad. Dichas condiciones jamás podrán generar justicia social y mucho menos garantizarla. Por eso es importante fijarse en la conducta ilícita perpetuada hacia el estudiantado, independientemente de las opiniones formuladas alrededor de esta. Esta lucha estudiantil tiene un carácter más complejo. En su transcurso, la serie de medidas inconstitucionales tomadas  por el Gobierno, han establecido un nuevo preámbulo con el cual se confrontarán los futuros reclamos del pueblo. Esta confrontación será más severa e intolerante. ¿A quién se le podrá exigir  justicia cuando son sus propios arquitectos y proveedores quienes no la respetan? La respuesta, sin duda, yace en el pueblo. Para que unido pueda remediar tanta injusticia y asegurar sus derechos. Para que la administración comprender al fin que las reglas del juego las dicta la Constitución y no los caprichos abusivos de unas cuantas mentes trastornadas.

Constitución de Puerto Rico

Radio huelga

About Yamil Corvalán

Yamil Corvalán has written 3 post in this blog.

Poeta y ensayista. Nació en San Juan, Puerto Rico, un diciembre 31 del 1987. Cursa estudios en Ciencias Políticas en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Adicional, es voluntario en la sección de Puerto Rico de Amnistía Internacional, donde lleva a cabo una investigación social sobre comunidades en peligro de desalojo forzoso en la Isla. Ha participado en cortometrajes y anuncios televisivos. Ha sido publicado en Cinosargo y Poesía Salvaje, revistas digitales de literatura.

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  1. Sergio A. Ortiz says:

    Me gusto, está bien escrito. Los demás recintos también tienen sus historias de violaciones a los derechos constitucionales de los estudiantes. El ejemplo más sobresaliente fue el de la muerte de una estudiante del colegio de Mayagüez. La muerto en los casos de violaciones de derechos constitucionales ni se olvidan, ni se perdonan!

  2. Gracias por tomarte el tiempo de publicar esto, de verdad esta buenisimo

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