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Deseo y consumo

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No pude sino desconcertarme cuando un familiar muy cercano y de tendencias políticas liberales e izquierdistas se acercó a mí a decirme, “Mira mi cartera nueva, qué bella; huélela, es de piel pura”.  Su semblante disparaba la alegría de aquel participante que hubiera ganado un premio mayor.  No se pensaría que fuese una persona que criticara el consumismo y abogara a favor de valores inmateriales para luego visitar Marshalls por lo menos dos días en semana con intenciones de buscar los mejores “especiales” y terminar gastando más de $100.  Mucho menos que el desenlace de este evento acontecería cuando se rinde ante el sentimiento de culpa: “He gastado mucho; no se puede gastar tanto en estos momentos”.

Un evento de tal índole pasa desapercibido pues en nuestra sociedad hemos totalmente normalizado el consumo de productos inmuebles.  Todo el mundo compra, todo el mundo busca especiales.  Pero a modo de epítome, llego a reflexionar que esa condición de consumistas involuntarios, lleva consigo toda una carga política-económica e incluso cultural. Evidencia la existencia de un “querer algo” inherente en nuestra sociedad, que no discrimina por ideología, raza o género.  Ese “querer algo” nos llega como recordatorio del “deber”  a estar actualizado con los avances (o des-avances) tecnológicos, políticos y estructurales de nuestro espacio social.

La vestimenta, imagen, u objeto poseído se dan en base a un imaginario social al cual aspiramos de manera consciente o inconsciente.  Ese imaginario implora ser de-construido, más le es imposible puesto que nuestra cultura (en todas sus formas) lo prohíbe.  Es decir, nosotros lo prohibimos.  Buscamos desesperadamente sentirnos protegidos y solidarios, como las criaturas vulnerables que somos.  Vemos entonces un cambio prominente en nuestras relaciones con los demás.  Irónicamente, en esta era de las comunicaciones nos sentimos cada vez más solos, más vulnerables; ocurre una desconexión total con el otro al cual sustituimos por un objeto y con quien nos comunicamos precisamente a través de terceros, cuerpos virtuales. Ir a tomarse un café con algún amigo pasa a ser un trámite, un evento lejano, mientras contactar las redes virtuales se vuelve cotidiano.  Esta inversión de roles con respecto al otro nos des-humaniza al perder la sensibilidad y reducir lo sensorial.  Nos da vergüenza confrontar al otro, nos da inseguridad preguntarle algo.  La desconfianza del otro solamente cesa al involucrar algún vehículo de mediación. Quizás esta preferencia hacia lo no-humano sea expresión del deseo de romper con esquemas humanoides que tanta destrucción han traído a lo largo de la historia. Nos tenemos miedo.

Al tomar esto en consideración, sugiero una ruptura que represente un avance inmaterial que no sucumba a lo político ni a lo práctico, sino hacia una re-generación, un resurgimiento del dialogo con el otro.

About Atabex Miranda

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Obtuvo su doble bachiller en Psicología y Arte Dramático en la Universidad de Puerto Rico, además de haber tomado varios talleres de Escritura, Investigación y Teatro. Estudió canto y piano durante ocho años en el Programa de Cuerdas del Conservatorio de Música de Puerto Rico y ha trabajado como actriz y teatrera. Sus principales intereses son: la psicología, la cultura y los medios, la crítica artística, el teatro, y el baile.

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  1. ” Irónicamente, en esta era de las comunicaciones nos sentimos cada vez más solos, más vulnerables; ocurre una desconexión total con el otro al cual sustituimos por un objeto”

    Estoy en desacuerdo. Este articulo habla sobre un estudio que hicieron que los resultados fueron que la gente que usan social networks son mayormente mas sociables y no solitarios como dicen por ahi:

    http://www.readwriteweb.com/archives/study_finds_social_media_is_actually_social.php

  2. Hola. Contestándole y aclarándole a DonAnónimo, soy la autora del artículo. El mismo no es basado en ningún estudio. De hecho, ese estudio que DonAnonimo puso, nunca lo había leído sino hasta ahora. Lo acabo de leer, y no tiene absolutamente nada con mi artículo, el cual es un análisis subjetivo y opinionado sobre la realidad que nos rodea. Si lees bien el estudio que posteaste, el mismo muestra una hipótesis contraria a la que propongo en mi artículo, salvo por el párrafo siguiente que describe una muestra de la población:

    That’s not to say that there aren’t some technology addicts that aren’t social isolated – around 6% of the adult online population would fit in this category, having no one with whom they can talk about those important matters and who say they don’t have anyone “especially significant” in their life. However, this figure (the 6%) has not grown as access to technology has grown over the years – it has remained virtually unchanged since 1985. This points to the fact that perhaps those who are socially isolated individuals would be so anyway, regardless of what sorts of tools are provided to them, be those mobile phones, PCs with internet access, etc.

    En otras palabras, antes de emitir un argumento errado, se debe conocer lo que se propone.

    Saludos.

  3. El artìculo Deseo y Consumo me parece muy interesante y cònsono con la realidad en que vivimos. Los inventos como la internet pueden traer impacto en nuestros modos de convivencia y cultura, sin embargo los valores estàn ahì, cambia la actividad del ser humano. Ojalà, los medios de comunicaciones modernos como la internet sean un instrumento para hacernos mas vulnerables como seres humanos e interconectarnos, como muy bien identifica su nombre.

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