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El tipo de la muñeca y lo exclusivo

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En PR muchos le temen a un tipo escondido detrás de una muñeca. Le ríen las gracias igual que se le hace a un mono Alfa. Muchos son los otros que se sienten tan distantes de la muñeca y sus víctimas, que creen recibir de su boca la verdad que no encuentran en sí mismos.  “Las encuestas lo confirman”. Entretiene el chisme, como entretiene el drama de novelas.

Todo lo que se presenta por la tevé es público, y por alguna razón hace de lo real algo ficticio con la distancia. Para quien ve desde afuera, el televisor es un espectáculo que vende productos de consumo. Vemos que mucha gente mira la tevé y se entretiene con lo ajeno. No obstante, ese gesto de absoluta distancia es sinónimo de desapego, pero además es literalmente afirmar nuestra ausencia de lo público. Existe al unísono un ser humano público, justo al frente de otro que es anónimo. El anonimato al parecer le da una idea de libertad al espectador, pero para mí es evidencia de su debilidad.

¿Por qué no nos sentimos todos figuras públicas? ¿Por qué es otro quien habla por nosotros los anónimos? ¿Por qué nos pensamos sin voz?; ¿por qué creemos que lo público no nos pertenece?

Hace poco veía un programa en Animal Planet. La historia trataba de un “refugio” de primates con un grupo nutrido de chimpancés. Quisiera recordar el nombre del programa pero de seguro igual podría narrarle cualquier “real tv show”.

En la historia del refugio de chimpancés, se va narrando la vida de un enorme ejemplar macho que hace de las suyas por la fuerza. Se impone sobre los demás, y reiterativamente insiste en mantenerse en control de todo. Descubrió el poder y cree que no puede soltar ni un poco, o lo perderá por completo. Una vez se establece una norma de control por la fuerza, ceder un poco se interpreta como debilidad.

Los humanos nos diferenciamos de los chimpancés por la forma en que se organiza sólo un dos porciento del material genético que nos compone. Esto debería poder revelarnos cosas de nosotros mismos, y pienso que negarnos a verlo sería creer que estamos por encima de la naturaleza.

El mono Alfa deposita su poder sobre una cualidad privilegiada. Algunos, usan la forma más antigua de dominio que es la fuerza. Sin embargo, al “civilizarnos”, ya la fuerza no es el único recurso disponible para el dominio. Hoy creemos que es más civilizado tener personas que viven mejor que otros, porque simplemente digan que hablan con dios, o por contar chismes. Pero estas alternativas siguen siendo versiones de la misma agenda de adquirir relevancia social y las ventajas relacionadas a las mismas. Mientras todos sigan creyendo en dios, o considerando que es conocimiento el chisme, siempre habrá alguien que detrás de dios y del chisme tenga poder.

Algunos indígenas americanos sabían que los cambios en el cielo nocturno, así como las fases de la luna, se podían relacionar con momentos diferentes en el ciclo de los cultivos. Sus observaciones los llevaron a predecir los eclipses, descubrir planetas y estrellas. Creían que cosas del cielo afectaban a la tierra y utilizaron su observación como conocimiento y, definidos desde éste, lo controlaron y lo administraron. No debe sorprendernos que ellos vivieran mucho mejor que la mayoría.

La predicción de fenómenos naturales le dio superioridad a algunos sobre el resto. El conocimiento de los Ahuacán (señor serpiente) en la civilización Maya no era popular, sino que era guardado por generaciones entre las mismas familias como se mantiene un secreto en gremios artesanales. El conocimiento se guardaba para intercambiarse por servicios y bienes. Sin embargo, se cosifica el conocimiento más que nunca con el capitalismo. Al explotar humanos por dinero, la sociedad se convierte al fetichismo, y el humano cumple el rol de producto. Marx le llamó a esto “fetichismo de la mercancía”.

Cobo Santarrosa, igual que como lo hacen los místicos, religiosos, brujos, babalaos, yoguis, mentalistas, síquicos, adivinos, profetas, y apóstoles entre otros, se construye dentro de los parámetros de una idiosincrasia fundamental en todos los animales sociales, y que no depende de la idea imaginaria de dios, sino de la búsqueda por beneficiarse de un conocimiento “Especial”, por ser “Exclusivo”.

La historia del chisme es larguísima, pero siempre se ha pagado bien por él. El que se considere importante y valioso el chisme, es consecuencia de nuestra propia enajenación, la misma que nos convence de que para ser exitosos tenemos que ser dueños de algo que sea necesario para el colectivo. En el mundo natural esa cualidad es la aptitud que da la fuerza, pero en el de la imaginación y la inteligencia abstracta, no debería pintar nada.

Nos convencieron de que somos envidiosos porque queremos que los ricos dejen de ser ricos. Aunque sería mejor decir que lo que queremos es erradicar la pobreza. Nos dicen esto porque algunos creen que tienen derecho al privilegio, por saber algo que nosotros no sabemos o tener algo que otros no tienen pero que es necesario para todos. Algunas cosas en algunos individuos podrán ser importantísimas para todos como humanidad, pero cuando ya todas las cosas importantes parecen tener especialistas, algunos crean sabiduría del aire para venderse como importantes porque la vida depende de que tengamos un espacio en la sociedad.

En estos tiempos apocarse ante la fuerza en apariencia inabarcable de algunos, es asumir el mundo desde su punto de vista. Nuestro esfuerzo no debe estar dirigido a imitarlos, sino a tomar nosotros el poder. Y la depresión por la falta de propósito en la vida, esa idea que nos deja sin razón de ser ante los embates del mundo, debe replantearse y en lugar de frustrarnos por no llegar a ricos, debemos convertir en nuestra meta como individuos derrocar el poder que define el éxito como la explotación de otros.

Todos los que manejan poder conocen el valor de la tradición del conocimiento, y saben cómo se hace valioso por ser exclusivo de algunos. La especialización y la exclusividad del conocimiento es esencial sólo para el tipo de organización social que necesita a la propiedad privada. Así es como único es posible que algunos crean que sea una carrera administrar chismes.

Las primeras estafas se dieron cuando se manejó un conocimiento de manera secreta.  El conocimiento privado le da vida a los que lo tienen porque consigue hacerlos necesarios para los otros.  Sin embargo, nadie nunca será imprescindible.

El chimpancé del programa de tevé que les decía, terminó asesinado a palos por sus “súbditos. El episodio del Animal Planet termina con el encargado del refugio arrastrando al mono que era Alfa hasta la cerca. Sólo él y otro lloraban.

About Amado Martínez Lebrón

Amado Martínez Lebrón has written 17 post in this blog.

Nace durante el 1973 en Santurce, Puerto Rico. Hizo su bachillerato en Filosofía y Letras en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, y su maestría en Historia. Fundó la Organización Socialista Internacional (OSI) en el campus de Río Piedras. Genera propuestas de arte conceptual, además de escribir, producir, diseñar y coordinar para la industria audiovisual local. Por casi cuatro años promovió artistas plásticos y músicos, en su negocio en el viejo San Juan, llamado Enlaces Café. Es escritor y poeta.

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