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Guiados por bombillas

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Un insecto volador construye su propio modelo del mundo con la capacidad que tienen sus ojos. Los insectos ven sombras y se guían por su lectura de la luz, que sería para nosotros estar legalmente ciegos. Así entonces sobreviven siguiendo al sol como navegantes. Sin embargo, muchos insectos mueren cuando confunden el sol con las bombillas.

Nos dice Howard Bloom en The Lucipher Principle:

Religion continues to offer its minions that vital slice of delusion. Fundamentalist Anonymous  –a group of former religious extremists who have bolted from the reactionary Christian Movement – says that to the fundamentalist, Christ is a device for resolving every puzzle. Submission to religious authority, the fundamentalist believes, will give him control over the vagaries of life.

Es poco probable que nuestra mente tenga la capacidad que necesitamos para conseguir una idea de lo “esencial”. Se me hace muy difícil aceptar que existe una esencia humana que pueda ser descubierta por nuestro propio intelecto. Para mí, ya la “esencia” en sí es una palabra religiosa. Tiene su origen en la metafísica y se propone como una respuesta íntegra e incambiable que pretende explicar todo movimiento. El problema no es alcanzar lo esencial, sino creer que por ser capaces de imaginar ese nivel, éste exista más allá del modelo del universo que nos hemos hecho usando nuestros sentidos.

Stephen Hawkins en su libro The Grand Design nos dice:

We form mental concepts of our home, trees, other people, the electricity that flows from wall sockets, atoms, molecules, and other universes. These mental concepts are the only reality we can know. There is no model-independent test of reality.

La esencia no deja de ser un modelo intelectual, producto de nuestra mente de carne. La idea de la esencia predice el comportamiento de ciertas partes de la naturaleza, y dios seguiría siendo el paradigma del mundo cuando buscamos la razón última o la esencia de las cosas. Y por lo mismo, dios es una idea natural del hombre, que se usa como guía para tomar decisiones. Su aparición viene tras la búsqueda de un modelo que nos permitiera prolongar nuestra vida útil.

Dios parece ser el hambre de vida y el deseo de trascender. Pero en lugar de la trascendencia, lo que más bien podríamos tener como cualidad incontrolable sería el deseo de supervivencia. Claro, igual podríamos llamar a ese deseo una “esencia” y despacharlo sin problemas. Pero creo que verlo como una fuerza de origen material podría explicarnos mejor el impulso que nos motiva a querer seguir vivos, aún después de muertos, más que la idea que lo pone a salir del intelecto, y al intelecto saliendo del cielo.


La idea (de Platón) no es deseo de trascender, sino más bien la necesidad de la predicción. Eso precisamente es el Poder, y éste a su vez radica en el control que ostentemos sobre nuestras circunstancias.

La iglesia es “esencia” construida sobre la conexión que ciertas personas afirman tener con dios y de cómo se hacen ecos de dichas conexiones. Dios está en la idea de nuestra eternidad, pero también en nuestra idea de lo cotidiano. Inclusive, algunos dicen que dios les deja ver el mundo de mejor forma porque, sobre la base de la idea feliz de dios, hacen planes y predicciones.

Empecemos con lo obvio. La iglesia rige sobre la base de un modelo especulativo. Esto significa que su modelo se encuentra exclusivamente tras uno haberse sentado a pensar. No necesita de los sentidos porque la fe es ciega. El concepto del pensamiento puro, o del conocimiento apriorístico, es la base de la teoría que nos gobierna con la tradición judío-cristiana.

Hoy día, aún cuando tenemos evidencia que demuestra la falsedad de la cultura religiosa, nuestra realidad consiste de la verdad que reveló dios a nuestros antepasados y tenemos que ir detrás de cada una de las manifestaciones de su contradicción para que se considere a la ciencia como mejor forma de ver el mundo. La iglesia sólo tiene que esgrimir la fe para imponerse, evitando así que otros modelos de la realidad le quiten el poder. Su actitud paraliza el cambio y, por lo tanto, el conocimiento.

De la Biblia sacamos las ideas de que es digno ser humilde y que venimos obligados a tener reyes (dios es un rey). También de ella tomamos el bien, el mal y la moral sexual. A causa de los textos sagrados es que todavía pensamos que somos el centro del universo y que todo fue creado para nuestro deleite. Pero noten qué tan profundo está metido el modelo religioso en nuestra mente.

Veamos un momento el círculo. El círculo, considerado como figura perfecta por nuestra tradición cultural, tiene la capacidad de describir muchos conceptos sociales. El círculo demarca frontera, pero sugiere la infinidad porque parecería que por no tener principio tampoco tendría final. Esa tradición que la asocia con la repetición idéntica de sí mismo ve el círculo como lenguaje y no como figura material.

Un círculo material siempre tendría una cantidad finita de materia. Sin embargo, con el pensamiento abstracto, el círculo no necesita materia para existir. Al menos eso parecería si no contáramos a nuestra mente (cuerpo) como materia.

La definición del círculo lo separa de las cosas circulares. Para mí, el círculo se descubre con la manifestación del Sol y la Luna porque las esferas en la distancia nos parecen circulares. De seguro también algo habrá tenido que ver la forma de nuestro ojo. Pero el círculo no existe. En la realidad material nos movemos en el tiempo y éste no permite la repetición: la vuelta atrás.

El círculo es el eterno regreso, el mito de la repetición, la eternidad de dios en otro rango. En astrofísica, primero Aristóteles y luego la Iglesia Católica apoyada en él, definían los cuerpos celestes como discos en el cielo. Eso explicaba la sombra de la tierra en la luna, pero no ayudó a entender la tierra. El renacimiento trajo de vuelta la idea griega de la esfera, y ya conocen de Cristóbal Colón. Inclusive, se entendía que los cuerpos astrales se movían en el espacio con órbitas circulares.

Sin embargo, la idea del círculo es útil. Con su concepto se permitió el desarrollo de la rueda, y su utilidad, como decía Marshall Macluhan, se convierte en una extensión del cuerpo humano. Así como la tevé se convirtió en una extensión del ojo, la rueda extiende nuestras piernas desde un pasado remoto. Su idea es el movimiento. Su cualidad primordial es recorrer distancias, sea en la rueda de un vehículo o en la de una imprenta.

Lo que me regresa al concepto de la esencia y la estructura del pensamiento porque definir el círculo como un producto divino sigue como base del pensamiento humano y tomamos decisiones desde esos entendidos. Así, el círculo se entreteje con el tejido del pensamiento y tenemos su hilo enhebrando la aguja de la mente y cociéndonos palabras en el cuerpo social.

El concepto de encontrar la perfección en los productos humanos es narcisista. Así que, para negar que nos adoramos a nosotros mismos, tenemos que ver nuestra celebración de nuestras creaciones como una realidad que no es parte nuestra. La idea de “dios” permite que nos halaguemos sin parecer arrogantes.

Dios es el refugio de nuestro narcisismo y, gracias a su idea, nos podemos considerar como creadores de cosas perfectas. Esto quizás podrá dar calma pero, como el círculo, dios no existe más allá de las descripciones que hacemos con nuestro nivel de inteligencia. Y como los insectos, en lugar de guiarnos por el sol, vamos hacia dios como si fuéramos hacia una bombilla.

About Amado Martínez Lebrón

Amado Martínez Lebrón has written 17 post in this blog.

Nace durante el 1973 en Santurce, Puerto Rico. Hizo su bachillerato en Filosofía y Letras en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, y su maestría en Historia. Fundó la Organización Socialista Internacional (OSI) en el campus de Río Piedras. Genera propuestas de arte conceptual, además de escribir, producir, diseñar y coordinar para la industria audiovisual local. Por casi cuatro años promovió artistas plásticos y músicos, en su negocio en el viejo San Juan, llamado Enlaces Café. Es escritor y poeta.

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  1. In “The Grand Design” Stephen Hawking postulates that M-theory may be the Holy Grail of physics…the Grand Unified Theory which Einstein had tried to formulate, but never completed. It expands on quantum mechanics and string theories.

    In my free ebook on comparative mysticism, “the greatest achievement in life,” is a quote by Albert Einstein: …most beautiful and profound emotion we can experience is the sensation of the mystical. It is the sower of all true science. To know that what is impenetrable to us really exists, manifesting itself as the highest wisdom and most radiant beauty – which our dull faculties can comprehend only in their primitive form – this knowledge, this feeling, is the center of all religion.

    E=mc², Einstein’s Special Theory of Relativity, is probably the best known scientific equation. I revised it to help better understand the relationship between divine Essence (Love, Grace, Spirit), matter (mass/energy: visible/dark) and consciousness (f(x) raised to its greatest power). Unlike the speed of light, which is a constant, there are no exact measurements for consciousness. In this hypothetical formula, basic consciousness may be of insects, to the second power of animals and to the third power the rational mind of humans. The fourth power is suprarational consciousness of mystics, when they intuit the divine essence in perceived matter. This was a convenient analogy, but there cannot be a divine formula.

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