subscribe: Posts | Comments

Identidades Ringtoneadas

0 comments

Identidades RingtoneadasComenzando el día en la oficina y devuelta a la rutina mediada. Una vez más frente a la computadora. Entra la primera persona. Siento su mirada en el lado izquierdo de mi craneo buscando interrumpir mi muralla cognitiva pegada al ‘screen’ de la computadora, lo cual de hecho ayuda a mediar la existencia de la persona y hablarle sin tener que mirarle, pretendiendo que es otro fantásma tecnológico. Su búsqueda de trasgredir mi ADD tecnológico, su intento de conversación, se torna fallido al su voz ser interrumpida por una estruendosa festividad de sonidos irritantes que salen desde su bolsillo. Pausádamente dirige su mano hacia la raíz de tal contaminación auditiva, tarda unos segundos en poder sacarlo del bolsillo, mira la pantalla por un segundo, y luego de todo este lento proceso, se digna a presionar a pequeño botón que lo acalla. “Disculpa missy, era mi helmano”, me dice sonriente. “Pero mira el que le tengo a mi jefe…”. Activa el theme song de la película “Psycho”. “Ehte eh el del bobolón que trabaja conmigo…”. Suena un merengazo que discute con amplia y pintorezca efusividad la homosexualidad. “Y ehte eh el de mi mujel…”. El musicón acaba drásticamente para dejar sonar una bachata intensa. “AH! Y el de la jeva, pero no diga na…”. La discoteca en la sala de recepción cambia su recepción hacia un supuesto reggaetón romántico. No es la primera ni la última vez, pero siempre me deja anonadada tal display gratuito de identificaciones musicalizadas.

Tal exuberancia del sonido, en especial en un waiting area silenciosa, inspira a indagar sobre la musicalidad en la identidad, el ruido y el silencio. Es increíble como el silencio en una área de espera logra inquietar al 90% de los visitantes, quienes consciente o inconscientemente buscan hacer ruido con todo movimiento y/o buscan tratar de no hacer ruido alguno para no llamar la atención, fallando inevitablemente. En especial hasta que en el ambiente irrumpe el soundtrack de alguna discoteca de reggaetón, emanando del bolsillo o la cartera de algún adicto al ruido.

Otro asunto es el ringback tone, el celular te “ringtonéa” devuelta, así que ambos el receptor y el emisor son partícipes del intercambio de alguna indiscreción sonora. El que llama recibe la identificación auto-adjudicada por la persona llamada, mientras esta recibe la identidad musicalizada que le ha otorgado a quien llama. Perfecta transacción de identidades. El ringback emite el sonido de lo que intentamos o deseamos ser, mientras el ringtone revela la identidad audible que le hemos otorgado a los demás. De hecho, al escuchar el ringtone que nos tienen puesto los demás podemos irrumpir en el espacio de identificación que nos pertenece: cómo los demás nos identifican. Podemos accesar esta información, la cual de alguna otra manera se hace difícil, como ademas, a través del rickback tone, podemos observar una de múltiples maneras en que los demás se autoidentifican. Toda evidencia musical, como también objetal, verbal y gestual, revela algún fragmento de las múltiples facetas del individuo. En ese caso, espero que por ahí no me tengan alguna bachata regetoneada.

About Sheyla Rivera

Sheyla Rivera has written 36 post in this blog.

Escritora, músico y gestora cultural. Nació en Puerto Rico en la década de los 80s, entre el campo y la urbe. Completó un bachillerato doble en Psicología y Sociología en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, y cursó la maestría en Medios y Cultura Contemporánea de la Universidad del Sagrado Corazón. Se destaca en el manejo de organizaciones artísticas sin fines de lucro, cultura visual japonesa, estudios de género y teoría cultural.

w

Leave a Reply