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Literatura Lesboerótica

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"Portrait présumé de Gabrielle d'Estrées et de sa soeur la duchesse de Villars" by an anonymous artist



La importancia de una literatura lesbicoerótica

por Rita Jardcor

(Charla llevada a cabo en el “Foro de la diversidad sexual yucateca. Magnitud rosa”, el Martes, 22 de Junio de 2010 en Mérida, Yucatán, México. A las 19:30 horas. Puede leerse en http://ensayosjardcor.blogspot.com/)

Muchas veces me han preguntado porqué sólo escribo cuentos lésbico eróticos, las lesbianas me cuestionan que sean únicamente eróticos y los heterosexuales que sean nada más lésbicos. Mis cuentos giran en esta temática, no sólo por gusto propio, sino porque me parece seriamente importante escribir al respecto.

Ser lesbiana se define como una mujer que siente atracción sexual por otras mujeres. En general, ser homosexual se entiende como alguien que siente atracción sexual por los de su mismo sexo. Es decir, no hace referencia a una clase económica, partido político o creencia religiosa. Es una categoría que habla del deseo. Ser lesbiana es sentir un deseo que no es el que la sociedad espera, es ser una persona cuya producción del placer no está vinculada a un individuo del sexo opuesto. De tal modo que lo homosexual no puede estar desvinculado de lo erótico.

En sociedades heterocentradas no suele hablarse del deseo de la mujer, ni mucho menos sobre el placer que ella podría obtener a través del cuerpo, y quien si se atreve a mencionarlo es rápidamente catalogada como una anormal, putona, vulgar, o todas las anteriores. Comúnmente, se educa a la mujer para entregar su cuerpo y proporcionar placer, de tal modo que concuerdo con Pat Califia en que hay cierta rebeldía en las mujeres que buscan recibir placer además de proporcionarlo, Califia dice:

Me pregunto si algún hombre podría entender como me hace sentir el hecho de recibir un servicio sexual. Me enseñaron a temer al sexo, a rechazarlo, a darlo bajo coacción o a cambio de un idilio o de seguridad. Me habían preparado para responsabilizarme de la satisfacción de los demás y para fingir placer mientras otros fingen estar pensando en el mío. Es asombroso y profundamente satisfactorio cometer este acto de rebeldía, procurarme el placer justamente como quiero, exigirlo como tributo. No necesito fingir que gozo con las atenciones de una sumisa que no es hábil, ni tengo por qué ser agradecida. (Califia, 2008: 146-147)

El placer corporal de la mujer está socialmente negado o reprimido, generalmente por pautas establecidas culturalmente, desde las reglas no escritas hasta ‘sofisticados’ mecanismos de control del placer. En El manifiesto contrasexual, la teórica española Beatriz Preciado, hace un análisis de los instrumentos de la regulación del placer creados a finales del siglo XIX al siglo XX. En dicho estudio se nos presenta, por un lado instrumentos antimasturbatorios, tales como: guantes nocturnos, hierros de cama y grilletes de contención (Preciado, 2000: 86). Y por el otro lado, la producción de vibradores para curar la histeria (Idem: 89). De tal modo, que la mujer no debe masturbarse porque no es saludable que tenga orgasmos. Ahora bien, si posee un alto grado de histeria, es saludable provocarle orgasmos, ATENCIÓN: no debe obtener los orgasmos a través de ella misma, sino que el discurso médico exige que se los provoquen. En conclusión, el orgasmo no pertenece a la mujer que ‘llega’ (Idem: 93).

"Due donne" by Wilhelm von Pluschow (1852-1930)

Entre quienes recientemente han trabajado el área del erotismo, se encuentra el sociólogo Francesco Alberoni en el 2001, quien en los capítulos dedicados a la promiscuidad (Alberoni, 2001: 112-118), menciona que eso no se da entre las lesbianas, porque no buscan tanto el placer físico como el sentimental. Básicamente, el autor describe a las lesbianas como seres asexuales pero muy tiernos.

El sexo lésbico se presenta como algo impensable, porque si se supone que una mujer no debiera sentir placer, mucho menos se supone que debieran conseguirlo dos mujeres entre ellas mismas. Muchos hombres heterosexuales dudan sobre la posibilidad de que una mujer pueda llegar al orgasmo tocándose únicamente con los dedos, en tanto que no sospechan que sus mujeres podrían estar fingiendo cuando les meten el pene. En la Francia de 1972, como una respuesta a las etiquetas despectivas sobre el sexo lésbico las Gouines Rouges (bolleras rojas) declaran:

Hay lesbianas encima de este escenario y las hay también en esta sala. Si subimos al escenario es porque no tenemos vergüenza de lo que somos. Nos encierran en el silencio, nos insultan porque nos negamos a someternos a la ley de los falócratas y de los hetero-maderos. Somos subversivas. Somos lesbianas porque elegimos nuestro propio placer. Nuestro placer no es ni una masturbación a dos, ni infantilismo psicosexual, ni una caricatura de las relaciones hombre-mujer. Nuestro placer existe fuera de toda norma. Somos lesbianas y estamos orgullosas de serlo. (Les Gouines Rouges, 1972)

"Der Toilettentisch - Der Rivale" by Franz von Bayros (1908)

Lamentablemente, aún cuando han existido movimientos lésbicos que reclaman el derecho al placer corporal, parece tener más peso en las lesbianas las pautas establecidas culturalmente sobre las condiciones en las que debe darse el orgasmo femenino; en lo lésbico sigue prevaleciendo la visión del sexo como la idea de una entrega corporal a cambio de un idilio, sin abrirse a la posibilidad de tener sexo para el disfrute corporal por deseo propio. Pat Califia en su ensayo “Un lado oculto de la sexualidad lésbica”, publicado en 1979, se burla sobre la mojigatería en las lesbianas, de las que crean que el placer físico es una actividad torpe que sólo puede asociarse a los hombres, cito a Pat Califia:

Soy, claro está, una pervertida sexual, y las lesbianas buenas, auténticas, no son unas pervertidas. Son sumas sacerdotisas del feminismo, que evocan la revolución wimmin. Como constaté, tras la revolución wimmin el sexo consistirá en mujeres dándose ánimos, sacándose sus camisetas y bailando en círculos. Luego todas caeremos dormidas exactamente en el mismo momento. Si no lo hiciéramos, podría suceder alguna otra cosa, algo que se identifica con los hombres, objetivado, pornográfico, vehemente e indecoroso. Algo como un orgasmo. (Califia, 2008: 144)

De tal modo que aún cuando el lesbianismo se define a partir de una categoría sobre el deseo, en la práctica parece haber caído en la mojigatería y el puritanismo propios de una visión heterocentrada, donde el placer de la mujer no sólo es inconcebible, sino que debe evitarse, y al ser lo lésbico un deseo entre mujeres se vuelve un deseo con más candados. Expuestas las razones anteriores, espero haber dejado en evidencia lo importante que es para mí escribir literatura lésbico erótica.

"The Virgins" by Gustav Klimt


Fuentes consultadas

1. Alberoni, Francesco. El erotismo. España: Gedisa editorial; 2001.

2. Califia, Pat. “Un lado oculto de la sexualidad lésbica”. En Weinberg, Thomas S (editor). BDSM: Estudios sobre la dominación y la sumisión. Barcelona: Edicions Bellaterra; 2008.

3. Jardcor, Rita. En http://ensayosjardcor.blogspot.com/

4. Les Gouines Rouges. Gulliver, n. º1, París, noviembre de 1972.

5. Preciado, Beatriz. El manifiesto contrasexual. Barcelona: Opera Prima; 2000.


***Listado de obras de literatura lésbica***

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  1. me encantaron las picks que le agregaron

  2. las lesbianas les gusta la dominacion y sumision?

  3. no sé si a todas, pero a mí, me encanta!

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