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Nuestro espejo es la tevé

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En el siglo dieciséis, algunos teólogos de la iglesia católica legitimaban la conquista de América en nombre del derecho a la comunicación. Jus communicationis: los conquistadores hablaban, los indios escuchaban. La guerra resultaba inevitable, y justa, cuando los indios se hacían lo sordos. Su derecho a la comunicación consistía en el derecho de obedecer. A fines del siglo veinte, aquella violación de América todavía se llama encuentro, mientras se sigue llamando comunicación al monólogo del poder.


Eduardo Galeano,Pedagogía de la Soledad


De pequeño me sentaba extasiado ante el televisor con mi bowl de cereal ultra azucarado a ver Plaza Sésamo. Recuerdo cantar a coro su canción: “Abre sólo una ventana, de tu casa y lo verás, en el barrio donde vives en Plaza Sésamo estás…” No fue hasta después de muchos años que descubrí que la ventana que había que abrir era el televisor [i]. El mundo estaba fuera de mi casa y la TV me permitía verlo. Pero luego del descubrimiento me preguntaba: ¿cómo se caracteriza la casa que tenga como ventana un televisor?

A más de 50 años de producciones televisivas en Puerto Rico —y también a más de 50 años de la implementación de una constitución que establece la asociación colonial de Puerto Rico con los Estados Unidos— sospecho que hemos cambiado mucho y la TV tiene algo que ver. Lo que me lleva a preguntar si existe una cultura diferente a la que vemos hoy por la televisión, o diferente a la que incluye la presencia de la cultura estadounidense en nuestras vidas cotidianas, y si en realidad existe una diferencia entre las dos.

Deberíamos saber [ii] de qué está hecha nuestra cultura, pensando en que todo apunta a que no será otra cosa que lo que repetimos de forma aprendida y sin cuestionar. La idea de cultura está dominada por nuestra necesidad de relacionarnos con los demás. Hoy día esta relación está contenida en el mercado capitalista en general, pero estadounidense en lo específico. Así lo entiendo porque sus productos agrupados en fila para aparecernos traducidos al “lenguaje del puertorriqueño” por la TV nos han hecho individuos convertibles y adaptables a las necesidades y tendencias de su Mercado; Y todo gracias al entrenamiento que nos dan a través de la televisión.



Me pregunto si será posible separar a la TV del consumo capitalista de mercancías y si podremos entender nuestra cultura como algo diferente a lo que se nos vende reproducido masivamente por la televisión. Ninguna de estas preguntas encuentran respuesta en la historia de la TV que se ha hecho en PR. Estamos siendo educados por un medio que desconocemos y nuestra ignorancia nos cuesta.

Con más de 50 años de vida, la TV puertorriqueña se encuentra escasa de documentación en esta dirección. Para reconstruir su historia, es necesario implementar una relación entre el mercado y los medios, que la separe de la tradición de prensa escrita y radio. Creo que la independencia que tiene la TV de los otros llamados “medios” proviene de su capacidad para teatralizar [iii] el proceso de adaptación cultural al mercado capitalista en expansión porque fue la causa de su nacimiento. La TV facilitó la asimilación del poder al nivel político [iv] y se convirtió, junto al ejército y la iglesia, en instrumento de conquista.

Detrás de la creación y popularización de la nueva cultura de la TV se escondían individuos [v] que tenían intereses económicos en la defensa y propagación del mercado capitalista. Dictados por la necesidad de crecimiento de EEUU, se representaron a sí mismos y a sus intereses, como descubriendo el medio con su interés de expansión. Como ejemplo, digamos que Ford no inventó la línea de ensamblaje, sino que el sistema mismo se la reveló.

El encuentro desigual entre imperio y colonia creó el discurso de medios audiovisuales que nos caracteriza y consolidó una cultura híbrida que muy bien encarnó el populismo del ELA [vi], y que permitió la consolidación del poder del Mercado en expansión con una revolución cultural que encabezó la TV.[vii]

Al reproducirse el mercado en la acción dramática que no puede evitar crear la televisión, se convirtió ésta en la fuente de patrones de comportamientos sociales que sentaron las pautas para la asimilación e incorporación del televidente a una acción predecible de consumo material e ideológico, que convirtieron y convierten en realidad los deseos que le dieron origen como forma y contenido: los ganadores siempre son atractivos.




La TV logra convertirse en el centro de la vida cultural del espacio en donde aparece [viii]. Se ha relacionado a la TV con la consolidación del poder político y con la implementación de modelos de masificación de información en los países victoriosos de la primera y segunda guerra mundial. Incluso, fue instrumental al definir las políticas de medios para con las naciones derrotadas. Existen dos sistemas básicos estudiados a nivel internacional: uno es el de la TV comercial (EEUU, Inglaterra y Francia); y el otro es el modelo impuesto a Alemania y Japón (países derrotados),  y que es muy parecido en su contenido al que se implementa en los mercados Latinoamericanos tras las invasiones sin guerras.

La Televisión en Puerto Rico es un híbrido entre la política de medios que se desarrolló en los países derrotados en la segunda guerra mundial y la TV “libre” o “comercial” que se instituyó en los países victoriosos.

La TV parece funcionar como un gran mercado al estilo de los de plazas pero en donde el comprador es invisible, no sin embargo su acción, ni la consecuencia de ésta. El gesto de ser ciudadano se hace colectivo, masivo y visible cuando los espectadores quedan al unísono convencidos, junto a los imaginados “otros”, de  la necesidad de adquirir un bien, un servicio, o una idea (Canclini, N.).

Esta mano del mercado televisivo tiene un enorme efecto porque los otros compradores —que para nosotros son anónimos y por lo tanto invisibles en el mercado como nosotros lo terminamos siendo para ellos— se construyen dentro de cada uno de nosotros como parte de uno de los colectivos al que nos conviene integrarnos:  la nación, la identidad sexual, el género, la ocupación, y/o la clase. A los demás, los catalogamos a partir de la representación que nos hacen los medios de ellos [ix]. Al parecer, sólo nos queda asumir la información que de los otros individuos invisibles nos da la televisión, para entender lo real e importante en nuestra meta de integrarnos a la “sociedad”.




Sin embargo, la TV como ventana nos deja con una parte del espacio de la realidad triturado y distorsionado. No conocemos nada adicional a lo que nos dice la TV sobre los demás. Esto no se debe a que carezcamos de experiencias personales, sino a que la creación de tendencias y paradigmas que logra la televisión en su representación nos destruye las generalizaciones que podamos hacer en lo privado. Lo masivo que carga la TV, doblega lo breve y pequeño de nuestra experiencia personal. [x]

La incapacidad de conocer algo más allá de las tendencias del mercado, y la imposibilidad de concebir situaciones fuera de la existencia de éste, son cualidades de la generación de la televisión que se reproduce incesantemente porque la realidad de los que crecimos con la TV depende de la existencia del Mercado. Y al mercado se viene a comprar y vender.

La televisión es consecuencia de la necesidad de crecimiento del capital. En su camino de expansión el Mercado educa a cada país conquistado con la TV, así aprendemos a consumir ideas, servicios y bienes.

La televisión se puede entender como un espacio de crecimiento virtual con el que se vende junto con los productos al mercado entero e inclusive a la forma misma de vivir comprando y vendiendo en él. El mercado conquista por la seducción de las estrellas que crea, y esta seducción repite la subyugación del “consumidor-ciudadano” a los intereses de la economía, consiguiendo así la supervivencia del mercado y la penetración del individuo al sistema económico del Capital.

Hoy día la cultura pretende extenderse por la televisión y así crear mercados internacionales mientras construye al espectador mundial. Algunos tratan de crear una cultura global, mientras otros sólo persiguen globalizar la que ya existe en las naciones del primer mundo [xi].  No obstante, la idea que tengamos de nosotros mismos sigue siendo un personaje construido por el Mercado, representado por la idea del otro que inventa la televisión. Para conocer la libertad hay que cerrar la ventana que da hacia la idea de que somos libres porque vendamos y compremos.




 


[i] Plaza Sésamo inicia en el 1972, pero para mí existe sólo desde el 1980.

[ii] En 1980, el denominado informe McBride de la UNESCO decía: “La interdepedencia de la cultura y la comunicación es más acusada aún que la que existe entre educación y la comunicación, en particular si se entiende por cultura todas las realizaciones del espíritu creador humano… (La comunicación) desempeña el papel de vector fundamental de la cultura…Los medios de comunicación…, para millones de personas, son el medio principal de acceso a la cultura y a todas las formas de expresión creadora.” ( Rodríguez Pastoriza, 2003. Pág. 27).

[iii] La teatralización del patrimonio es el esfuerzo por simular que hay un origen, una sustancia fundante, en relación con la cual deberíamos actuar hoy. Ésta es la base de las políticas culturales autoritarias. El mundo es un escenario, pero lo que hay que actuar ya está prescrito. Las prácticas y los objetos valiosos se hallan catalogados en un repertorio fijo. Ser culto implica conocer ese repertorio de bienes simbólicos e intervenir correctamente en los rituales que lo reproducen. Por eso las nociones de colección y ritual son claves para desconstruir los vínculos entre cultura y poder. (Canclini, 1989, Pág. 152).

[iv] Nos hacemos eco de Foucault cuando dice, en relación a los controles sobre el cuerpo: “No se trata de hacer aquí la historia de las diferentes instituciones disciplinarias, en lo que cada una pueda tener de singular, sino únicamente de señalar en una serie de ejemplos algunas de las técnicas esenciales que, de una en otra, se han generalizado más fácilmente. Técnicas minuciosas siempre, con frecuencia ínfimas, pero que tienen su importancia, puesto que definen cierto modo de adscripción política y detallada del cuerpo, una nueva “microfísica” del poder; y puesto que no han cesado desde el siglo XVII de invadir dominios cada vez más amplios, como si tendieran a cubrir el cuerpo social entero. Pequeños ardides dotados de un gran poder de difusión, acondicionamientos sutiles, de apariencia inocente, pero en extremo sospechosos, dispositivos que obedecen a inconfesables economías, o que persiguen coerciones sin grandeza, son ellos, sin embargo, los que han provocado la mutación del régimen punitivo en el umbral de la época contemporánea.” (Foucault, 1997. Pág. 142-143)

[v] Identificando algunos en PR, el dueño de el periódico El Imparcial y la estación de televisión WAPA TV, el empresario José Ramón Quiñones, y el dueño de las radio estaciónes WKAQ AM y FM, WKAQ TV, el periódico El Mundo, Puerto Rico Ilustrado, y la compañía de traducciones de películas Film & Dubbing, el señor Ángel Ramos. (Lamadrid, 1995).

[vi] El ELA (Estado Libre Asociado) es un sistema legal de administración colonial que se crea con una constitución el 25 de julio de 1952, fecha del 54 aniversario de la invasión estadounidense.

[vii] Nueve años desde la aparición de la televisión y once años desde el ELA,  se describía a Puerto Rico de esta manera: “En términos generales, el estado de los derechos civiles es satisfactorio. Existen deficiencias en algunas zonas, tales como la protección de grupos políticos minoritarios, la excesiva disciplina y las serias limitaciones a la democracia interna en los partidos. Existen así mismo, graves problemas de calidad en la prensa, la radio y la televisión, y en el caso de la prensa está ausente aquella objetividad que debe caracterizar la prensa libre. … el énfasis de algunos periódicos en el sensacionalismo… la insuficiencia de noticias del exterior… la preparación y  circulación de listas arbitrarias de ‘subversivos’… son incompatibles con el clima democrático esencial a la protección de los derechos civiles en nuestra comunidad…”. La lista continúa con lo positivo: “…la prensa no tiene otras limitaciones que las propias, hay libertad de culto, existe el debate… se garantiza el sufragio universal… y las elecciones son pacíficas, ordenadas, honestas y libres.” (Selecciones Sobre los Derechos Civiles en Puerto Rico. 1963. Pág. 4-5). Todo esto citado, parecería una lista de cotejo, para entender qué tanto nos parecíamos al sistema capitalista de mercado. No es casualidad que ese mercado estuviera en Nueva York y no en otro lugar del mundo, pero no cambia la tradición de derechos del mismo. Además, cuánto y qué, de ese proceso para completar la lista, estuvo fuera de los medios de comunicación masiva. Creemos que muy poco.

[viii] “Es precisamente en reacción a estas realidades y comparaciones en la esfera de la política y la economía, que el proyecto de la modernización de PR también desarrolló un proyecto cultural. En este sentido, la gestión gubernamental de la Autoridad de Comunicaciones de PR en las esferas comercial, cultural y educativa sirvió como uno de los primeros componentes de un proyecto cultural y económico a partir del éxito electoral del PPD en 1940. De este modo, el telégrafo y el teléfono primero y, más adelante, la radio pública desarrollada desde la Autoridad de Comunicaciones de PR, facilitaron la comunicación de las zonas rurales con los centros de poder político y económico. Con la expansión de la radio pública en PR a mediados de la década del 1940, las noticias, la música, la comedia, el drama y la política acompañaron a los jornaleros reunidos en el cafetín y a las mujeres en la casa. Estos dejaban de estar solos gracias a la radio, quedando pues conectados al acontecer nacional e internacional del mismo modo que “el mundo se introducía en sus casas” (Rosario Albert, 2006. Pág. 193).

[ix] Para aclarar el impacto de la Televisión en la cultura basta con repasar las tirillas de Diplo en El Mundo, la sección “Por el Mundo Femenino” y “De Semana a Semana: Resumen de Noticias Mundiales”, del periódico El Imparcial,  además de sus anuncios comerciales. La tevé está en todo mencionada.

[x] Por la misma razón que no cuestionamos nuestros usos y costumbres en la mesa, tampoco cuestionamos nuestras observaciones y conclusiones obtenidas luego de “analizar” la información que nos trae la televisión. Sentimos libertad y fuerza en la repetición de lo cultural como nos fortalece la participación en un cúmulo de ideas que caracterizan a un grupo social. Por eso consideramos como Macluhan que, “La nueva tecnología de la información no tardará en encuadrar todo el sistema astral, disponiendo sus recursos para un uso terrestre. Lo importante es comprender que los sistemas eléctricos de información son ambientes vivos en el amplio sentido orgánico. Modifican nuestras sensaciones y sensibilidades, especialmente cuando no se los espera… Este principio es aplicable a cualquier tecnología, y explica el pathos y la impercipiencia del hombre histórico. Por ser los nuevos ambientes de la información prolongaciones directas de nuestro sistema nervioso, tienen una relación mucho más honda con nuestra condición humana que el antiguo ambiente ‘natural’. Son una forma de vestidura que puede programarse a voluntad para producir cualquier efecto deseado. Como es natural, recogen la labor evolutiva que Darwin había visto en las espontaneidades de la biología.” (Marshal Macluhan; Guerra y Paz en la Aldea Global. 1971. Pág. 44-5.)

[xi] Según Canclini (La Globalización Imaginada 1999. Pág. 143): “En líneas generales, del lado de las empresas tiende a pensarse cómo globalizar la cultura (su cultura), y en el extremo, cómo fabricar una cultura global” Paréntesis mío.




About Amado Martínez Lebrón

Amado Martínez Lebrón has written 17 post in this blog.

Nace durante el 1973 en Santurce, Puerto Rico. Hizo su bachillerato en Filosofía y Letras en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, y su maestría en Historia. Fundó la Organización Socialista Internacional (OSI) en el campus de Río Piedras. Genera propuestas de arte conceptual, además de escribir, producir, diseñar y coordinar para la industria audiovisual local. Por casi cuatro años promovió artistas plásticos y músicos, en su negocio en el viejo San Juan, llamado Enlaces Café. Es escritor y poeta.

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