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Pachinko!: Bunchin Cultural

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El ruido metálico, robótico hace su llamado. El espectáculo aural mecanizado, conjugado en policromáticas explosiones intermitentes de luminotecnia, incitan la entrada. Cortinas de humo de cigarrillo desenfundan hacia pasillos de personas entranzadas y sentadas a las faldas de uniformes ristras de máquinas idénticas que suspiran gritos de metal chocando con metal, chillidos en MIDI, y aullidos que recuerdan a cajas registradoras, el aural insinúo de transacciones de dinero. Ojos rasgados fijamente adheridos a la máquina de frente, cuerpos conectados en silencio compartido dentro del viril ruido.

Esto es un pachinko parlor en las calles de Shibuya en Japón: Herencia de post Guerra, hasta el presente todavía uno de los pasatiempos japoneses de más popularidad, específicamente codificado según el trasfondo socio-histórico de la cultura japonesa. Perfecto producto del trauma cultural causado por las bombas atómicas denombradas “Little Boy” y “Fat Man” en Hiroshima y Nagasaki respectivamente.

Dentro del pachinko parlor vemos uniformes filas de hibridización orgánico-maquinizada, humanos conectados cognitivamente cada uno a su respectiva máquina. Conquistadores que antes eran mitad animal y mitad humano, ahora son conquistados mitad humano y mitad máquina.

La transacción y la mediación se manifiestan como pilares fundamentales en la cultura japonesa contemporánea, en especial como respuesta al trauma de posguerra. Los jugadores mantienen a su lado una canasta llena de pequeños bolines de acero, sus municiones para disparar hacia el interior de la máquina, intentando lograr que alguna noche salga premiada. Al ganar, reciben ‘bunchin’, monedas que luego intercambian por dinero y/o premios en los ‘keihin kokanjo’ (kioscos de intercambio). El cambio de las monedas fuera del ‘parlor’ lograba esquivar la ilegalidad de los juegos de apuesta en Japón.

La historia del pachinko nos provee una rica ventana hacia la historia de la sociedad japonesa de posguerra. Las vías hacia la prosperidad fueron fuertemente delimitadas, con poco espacio para el asenso socio-económico entre clases. Vivo ejemplo fue la popularidad del pachinko al ser fomentada por el gobierno japonés, a quien le interesaba envolver la población en actividades recreacionales de distracción y limitar aquellas de estímulo intelectual. De esta manera, el obrero no se esforzaría por salir de su condición, más bien optando por permanecer en su presente situación económica bajo la ideología del tradicionalismo. El jugador suplementaba sus deseos de superación con la ilusión de lograr algún ‘jackpot’ a través del juego, pero esto ocurría muy poco pues el sistema del pachinko opera bajo pocas cantidades de dinero como un sistema cerrado que no permite la alta ganancia. La historia del pachinko en Japón nos logra poner en perspectiva sobre el rol del juego en el desarrollo de las naciones.

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About Sheyla Rivera

Sheyla Rivera has written 36 post in this blog.

Escritora, músico y gestora cultural. Nació en Puerto Rico en la década de los 80s, entre el campo y la urbe. Completó un bachillerato doble en Psicología y Sociología en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, y cursó la maestría en Medios y Cultura Contemporánea de la Universidad del Sagrado Corazón. Se destaca en el manejo de organizaciones artísticas sin fines de lucro, cultura visual japonesa, estudios de género y teoría cultural.

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