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Tokyo Gore Police (2008)

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Nada dice “una noche macabra” como la mutilación, lluvias de sangre y mutaciones monstruosas de genitalia. El gore asiático nunca falla. Una de las mejores películas del género es Tokyo Gore Police. La dirige Yoshihiro Nishimura, reconocido por The Machine Gun Girl (2008), y estelariza Eihi Shiina, la adorada Asami en  Audition (1999). El guionista fue Kengo Kaji, quien también trabajó el filme de la serie de manga  Uzumaki (2002). De paso les recomiendo esas tres películas a fanáticos del género.

Para quienes ya hayan visto The Machine Gun Girl, pueden esperar una triplicación en la cantidad de sangre y mutilaciones que encontrarán en Tokyo Gore Police, sin mencionar que nuevamente contamos con humanos que mutan diversas extensiones corporales para convertirlas en despiadadas armas sangrientas. La película nos transporta a un Tokyo del futuro, donde la policía es privatizada. Eihi Shiina encarna a Ruka, una mujer policía, de paso con excelente estilo de vestir, quien lleva una agenda de venganza. A su padre, también policía, lo asesinaron frente a ella. Claro, pero no de cualquier forma: le explotaron los cesos. Así que nuestra querida Ruka dirige su PTS (“post traumatic stress”) en busca del asesino, quien de alguna forma está atado a los “Ingenieros”. Aquí entramos a la verdadera historia del filme: Los Ingenieros son criminales que pueden mutar sus heridas para engendrar una potente arma de su cuerpo, en ocasiones adhiriéndose a armas externas, como sierras, pistolas o navajas. Al parecer un tumor en forma de llave les permite esta habilidad. Su líder es el “Key Man”, un científico loco también afectado por PTS, of course. La clave al “plot” de la película es esta llave orgánica, pero no diré más. Impresiona tal sensibilidad del género gore con sus excesos teátricos e infatuación con la vulnerabilidad del cuerpo humano. Horror y arte. ¿Qué más hace falta?

La película tiene varios charming assets, adicional a las lluvias sangrientas típicas de los splatter films. Me pareció genial que plantea la similitud entre el escuadrón policiaco y los criminales como las dos caras de la misma moneda. Ahí entra todo un discurso sobre la subjetividad de lo “malévolo”, el crímen y la corrupción. Otro elemento atractivo del filme es que tiene interrupciones de “public service announcements” del escuadrón policiaco para reclutar miembros y un anuncio que nos convence de no cometer hara kiri. Nos recuerda a las intervenciones en la película de los Starship Troopers y los muñequitos de G.I. Joe. También incluye comerciales ficticios que mercadean de manera jocosa y morbosa diversas armas para “cortar”, como por ejemplo la nueva navaja super kawaii que todas las chicas de escuela superior deben tener para cortarse las venas. Otro aspecto muy tierno de la película es la esclava amputada del líder de los policías. Este pet de la película viste espadas en sus extremidades durante una bella pelea con Ruka, mientras las cambia por unas lujosas M-16 al final del filme. Oh so stylish.

Quizás uno de los momentos más bizarros de la producción fílmica sea la visita de uno de los policías a un club de prostitución de mujeres freaks, donde una chica con los senos cocidos le arranca el pene de un mordizco. He aquí un elemento delgornography. El policía pica a la chica por la mitad a puro disparo pero ella, como todo buen mutante, crece una inmensa boca de sus caderas. Recuerda a la escena de Nightmare on Elm Street 3, cuando la cabeza gigantesca de Freddy Krugger se traga a la chica, pero esta vez es al revés y es la chica quien crece una especie de vagina-dentata gigantesca e intenta tragarse al policía. El contraste fílmico sobre la genitalia no se queda ahí. El “Key Man” convierte al policía en mutante y este viste de un monstruoso pene que dispara como una escopeta. La película, como parte de la tradición del gore, en ocasiones raya en el humor y lo cheesy, lo cual sirve como mecanismo para aliviar el peso de tanta mutilación.

El género gore en Japón se reconoce por su discurso social. Al Japón experimentar la represión y censura que siguió las bombas atómicas del 1945, la industria fílmica, a través de sus cinematógrafos, animadores y especialistas en efectos especiales, se encargó de buscar loop holes a las restricciones y servir como ducto de escape. Ante las prohibiciones, el cine se levantó en rebelión. ¿Se prohíbe enseñar genitalia? Pues los japoneses, ingeniosos al fin, utilizaron reemplazos caricaturizados de extensiones monstruosas falsas en las películas de acción y monstruos de tentáculos en los hentai. El gore como crítica social reta el orden y propone el caos, desde su estética sangrienta hasta el desorden en los cortes fílmicos y secuencias de las cámaras.

Tokyo Gore Police debe estar en la lista de películas must-see de todo buen fanático del horror. La recomiendo a todo amante del género. Le doy cinco latas de  Fruit Punch. *Aplauso*

[publicado en PuertoRicoIndie.com]

About Sheyla Rivera

Sheyla Rivera has written 36 post in this blog.

Escritora, músico y gestora cultural. Nació en Puerto Rico en la década de los 80s, entre el campo y la urbe. Completó un bachillerato doble en Psicología y Sociología en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, y cursó la maestría en Medios y Cultura Contemporánea de la Universidad del Sagrado Corazón. Se destaca en el manejo de organizaciones artísticas sin fines de lucro, cultura visual japonesa, estudios de género y teoría cultural.

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